El espumante más clásico de la Argentina, que sigue marcando tendencia, se prepara con todo para recibir los festejos de fin de año.
La flamante Maison Moët-Hennessy porteña, sede de Chandon Argentina, se vistió de color y glamour. El acontecimiento lo requería: la degustación de seis cuvées de Baron B que supieron develar en su esencia el espíritu del creador de la marca, el barón Bertrand de Ladoucette. El ambiente reprodujo lo que Baron B representa: fineza, elegancia y complejidad.
El salón, de estilo belle époque con sus luces en tono turquesa, acompañó la cata, que fue dirigida por Onofre Arcos y Hervé Birnie-Scott, los máximos enólogos de la casa. Primero se sirvió el Baron B Extra Brut ($110), un clásico de la línea, elaborado con el método tradicional. Es fresco y elegante, con delicados aromas cítricos y una fuerte presencia en boca de burbujas vibrantes.
El paso del tiempo hizo maravillas en el Baron B Brut Nature Millésimé 2008 ($130), que llegó en segundo lugar y regaló sus refinados aromas a flor de azahar, cítricos y una deliciosa nota de almendras tostadas y de brioche, fruto del contacto prolongado con sus lías. Los Baron B Rosé 2007 y 2005 ($137) aportaron el toque femenino, con sus aromas a flores y a frutos rojos y su delicada presencia en boca. ¿La sorpresa de la noche? Fue el "dégorgement à la volée" (degüelle en vivo) de las cuvées 2005 y 1998, que supieron armonizar con soltura los platos principales del chef Tommy Perlberger. La untuosidad en boca y la complejidad aromática de ambas cuvées no dejaron lugar a duda: en Mendoza se pueden elaborar espumosos de calidad a la altura de los champagnes franceses.