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Como catar vino en 3 simples pasos



Como catar vino . Paso 1 - Vista

PASO 1: VISTA

Para ver el color de un vino primero debemos tener buena luz y un fondo blanco.
Una vez que estemos listos, debemos colocar la copa inclinada hacia adelante (¡Ojo! No demasiado así no volcamos vino).
En ese momento podemos apreciar el color del vino (y de cualquier bebida).
En los blancos el color se aprecia en la llamada herradura (forma una u). En los tintos el color se aprecia en la llamada lengua (forma una n).

Los blancos tienen una amplia gama de tonalidades que van desde amarillos pálidos verdosos, hasta dorados casi ambarinos (todo depende de su edad y de qué estilo de vino sea).

Los rosados tienen tonalidades muy variadas, algunos son tan pálidos que casi parecen blanco. También están los clásicos con esa típica tonalidad "piel de cebolla". Otros tienen color rosado bien oscuro (debido a que su maceración es más prolongada).

Los tintos le deben su coloración a los antocianos, estos pigmentos se encuentran en la piel de la uva y dan tonos azules, púrpuras o rojizos.

Aunque en una cata profesional la vista vale sólo 10 puntos por sobre 100, es un factor importante a la hora de conocer la salud del vino. Al observar el color del vino podemos determinar si está enfermo. ¿Cómo? Sí, un vino sano BRILLA.
Si en cambio el vino está opaco y sin brillo, suele significar que está enfermo o en mal estado.
Como excepción a esta regla están los vinos "Pet Nat" que no reciben proceso de clarificación alguna, y se embotellan con sus lías (levaduras muertas que decantan en forma de polvillo) las que no son para nada tóxicas ni dañinas.


Como catar vino . Paso 2 - Olfato

PASO 2: OLFATO

Mediante la nariz podemos llegar a descifrar qué variedad de uva tenemos enfrente, además podemos saber si está apto para beber o si en cambio está enfermo o viejo.

Los aromas se dividen en primarios (que son los característicos de la variedad), los secundarios (que se los aporta la elaboración) y los terciarios (adquiridos con el añejamiento).
Entre las variedades tintas se suelen encontrar aromas a frutas como la ciruela, las denominadas "berries" y la cereza.

Otra característica habitual es el aroma a flores como las violetas. También podemos encontrar notas especiadas, como la pimienta negra, nuez moscada o el clavo de olor.
Algunas variedades se destacan por sus aromas fuera de lo común, como las notas a eucalipto o mentoladas, pimiento verde o rojo, o los denominados "sotobosque".

Por su parte los blancos tienen características aromáticas de flores blancas, como el jazmín o la flor de naranjo. También en la gama de aromas frutales se destacan el durazno blanco, la pera o el ananá.

Los aromas secundarios son aportados por la elaboración de cada vino. Por ejemplo, si tuvieron paso por madera podemos encontrar cacao, torrefacto, vainilla y ahumado.

Finalmente los aromas terciaros se adquieren por el añejamiento: setas, miel, uvas pasas, etc.

Podemos descubrir si un vino está enfermo (aroma a trapo húmedo) o si está pasado (aromas ácidos que pican en la nariz).
¡El mundo de la nariz del vino es enorme! Lo lindo es jugar a descubrir qué aromas nos muestra cada copa.

Un tip para entrenar la nariz. Prestar atención a los aromas de la vida cotidiana que nos rodean (cuando nos hacemos el café a la mañana, cuando cortamos un pimiento rojo para la salsa, cuando lo cocinamos y su aroma cambia completamente).

Los invitamos a descubrir el mundo oculto en los aromas del vino, y disfrutar mucho más cada copa.

Como catar vino . Paso 3 - Gusto

PASO 3: GUSTO

¡Finalmente llegamos al último paso de la cata, el más divertido! El que estábamos esperando desde que descorchamos la botella, vimos su color y sentimos su delicioso aroma surgir sutilmente e inundar nuestros sentidos.

Para analizar las características de un vino mediante el gusto, debemos tomar sólo un pequeño sorbo y hacer pasar el vino por toda la boca.
Podemos hacer un buchecito suave, sólo moverlo, y los más cancheros pueden ingresar aire levemente (poniendo los labios como si fueramos a silbar, pero en lugar de soplar... hacemos entrar aire por la boca).

Luego de tragar recomiendamos exhalar por la nariz con la boca cerrada, de esa manera nos impactarán los llamados "aromas retronasales". Estos aromas se sienten de manera más profunda que los que podemos oler con la nariz, dejando más en claro las características del vino.
Para aclarar la importancia de este paso: cuando hablamos de vino de sabor afrutado, especiado, herbáceo, en realidad lo que percibimos son aromas que se han volatilizado en el interior de nuestra boca y llegan a nuestra nariz a través de la vía retronasal.

Cuando degustamos un vino tenemos varias sensaciones que afloran en boca, además de repetirse los aromas antes percibidos y exacerbarse, sentimos (en los tintos) los tan mencionados "taninos".
Los taninos son una sensación táctil y generan esa rugosidad, coagulan la saliva y hacen que se te seque la boca. ¿Otro ejemplo de taninos? Cuando se te enfría el té y vas a darle un sorbo... ¡Taninos!
Seamos amigos de los taninos. Hace varios años se logró confirmar que donde mayor concentración de taninos hay, la piel y la pepita (semilla) de las uvas tintas, existen agentes con propiedades antioxidantes que ayudan a mejorar la circulación. Es decir, ¡¡tomar vino nos rejuvenece!! (Obviamente no beban en exceso).

A la hora de degustar un vino tenemos que prestar atención a sus características: su color, su aroma y su sabor.

¡Las posibilidades son infinitas!

Pero no olvidemos lo más importante: el vino más rico, es el que le gusta a cada uno.

Ahora que ya estás listo, te invitamos a conocer las selecciones que tenemos armadas para que te conviertas en un experto catador. Miralas acá: Combos