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ENOTURISMO EN FINCA LA CELIA: CUANDO EL SECRETO ESTÁ EN LOS DETALLES

Enoturismo en Finca La Celia: cuando el secreto está en los detalles
Tiempo de lectura:
5 minutos

06/12/2011
Vinos & Bodegas estuvo en Valle de Uco, donde pudo vivir la experiencia que ofrecen a los turistas y en la cual el servicio personalizado es la clave.

Hablar de Finca La Celia es referirse a una de las principales bodegas de la Argentina.

La compañía, que pertenece al grupo chileno Viña San Pedro Tarapacá Wine Group, representa la mayor operación del Valle de Uco en cuanto a ventas y facturación.

Además, ocupa el séptimo puesto en el ranking de los mayores exportadores del país, con presencia en casi 60 mercados alrededor del mundo.

Y más allá de los "fríos números", la bodega comenzó a poner un pie en el negocio del enoturismo.

Pero, a diferencia de su enorme operación en la industria vitivinícola, este proyecto busca ser pequeño y sustentable.

En síntesis, el plan de la compañía no es convertir al turismo en un commodity, sino que apunta a lograr un trato ultra personalizado con los visitantes.

En definitiva, la "experiencia Finca La Celia", aseguran, no es más ni menos que estar en los pequeños detalles.

En diálogo con Vinos & Bodegas, Federico Colombo, responsable de Hospitalidad y Turismo de la compañía, aseguró que "el objetivo es que el cliente se sienta parte y no una persona más. Acá no vemos al turista como el visitante número 15 o número 100. Ese es el concepto".

En concreto, desde hace cuatro meses comenzó a funcionar la posada, una morada de campo pequeña con 80 años de historia, con lugar para 9 personas, repartidas en cuatro habitaciones -en breve sumará una más-, y que Vinos & Bodegas tuvo la oportunidad de conocer.


"Sabemos que lo que nos va a diferenciar es la experiencia personalizada. Somos una bodega grande, es cierto, pero la posada es algo más pequeño, es otro concepto. Nosotros queremos que el turista viva una experiencia realmente distinta. Además no hay secretos, si el visitante quiere conocer al enólogo y charlar con él, se puede hacer perfectamente. Esto, en otras bodegas es prácticamente imposible", recalcó Colombo.

En este sentido, destacó que al tratarse de un proyecto pequeño, "esto permite estar pendiente de todo. Si llega un turista y hay que buscarlo al aeropuerto, lo hacemos. Si un día quiere variar el menú y, por ejemplo, que se prepare un asado, también podemos hacerlo. Nuestra filosofía es adaptarnos, dentro de nuestras posibilidades, a lo que quiera el turista".

"Si se puede hacer, se hace. Ese es nuestro lema", sintetizó.

En cuanto a los amenities que ofrece la posada, ubicada a 100 kilómetros de la ciudad de Mendoza, se ofrece pileta de natación, coctelería a base de vino y grapa, una sala de degustación, wifi y televisión satelital.

Platos con sello local

En el restaurante cuentan con dos menúes: uno gourmet, que puede incluir desde trucha hasta ceviche, y otro criollo, que va desde las clásicas empanadas hasta el típico locro.

El objetivo, según Colombo, es ir variando todas las cartas a principios de cada estación del año.

Cada uno de estos platos es elaborado por la chef Noemí González, quien se encarga cada mañana de elaborar pan casero y de buscar algunas de las hierbas aromáticas que son cultivadas en la finca que posee la bodega.

González logra imprimirle a la comida un estándar de alta calidad, pero sin perder en absoluto este atractivo "toque casero".

Al respecto, Colombo destacó el papel clave que la bodega ejerce en toda la comunidad del Valle de Uco: "El concepto del restaurante es que trabaje gente de la zona y también utilizar los alimentos de la mejor calidad, producidos localmente".

También hizo hincapié en los desayunos, "donde la clave es ofrecer cosas bien regionales, pero también sumarle algunos de los productos que se encuentran en cualquier hotel de categoría".

Además, destacó que "un detalle que le fascina a los visitantes es que los desayunos siempre se sirven con una copa de espumante, una costumbre que se estila mucho en España. Esto, a los brasileños especialmente, les encanta. Son detalles que marcan una diferencia de manera directa".

El costo de la habitación base doble por noche, que incluye el desayuno, la visita a la bodega y viñedos y la degustación, es de u$s150 más IVA.

Nuevos proyectos

Colombo explicó que ya están implementando algunas iniciativas para ampliar la "experiencia Finca La Celia".

"Estamos a una hora de la ciudad, entonces, es muy difícil que un turista venga a visitarnos sólo para recorrer la bodega y almorzar. Por eso, tenemos algunos proyectos que son fundamentales para invitar a que la gente se quede algo más que unas horas", detalló.


Uno de los programas más atractivos es el que le permitirá a los visitantes armar su propio blend.

"Muchas bodegas lo hacen pero no de la manera en que lo estamos implementando nosotros. Lo nuestro es más técnico, más profesional", se entusiasmó Colombo.

La razón es que "a quienes recibimos, en general algo de conocimiento tienen. Entonces la idea es que puedan escoger entre 5 varietales y, con pipetas y el asesoramiento de un enólogo, vayan preparando sus propios cortes y luego puedan llevarse una caja de seis botellas".

Además, están reacondicionando un viejo establo, ubicado a unos pocos kilómetros de la posada -dentro de la propia finca-. Allí, explicó Colombo, "queremos hacer clases de cocina. Es un lugar único, ubicado en el medio del viñedo. Los turistas van a estar en un lugar muy relajado, en contacto con la naturaleza y aprendiendo a preparar platos regionales. Va a ser una experiencia muy interesante".


Fuente: Juan Diego Wasilevsky - iProfesional.


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