Junto con el nuevo milenio, la familia española Ortega Gil-Fournier compró 286 hectáreas y construyó una moderna bodega al pie de la cordillera de los Andes, en la localidad de La Consulta, provincia de Mendoza, Argentina.
En el año 2001 realizó la primer cosecha; presentando en el mercado las líneas Alfa Crux, B Crux y Urban Uco, vinos de corte a base de Tempranillo. En las vendimias siguientes, se elaboraron también vinos varietales de Malbec, Syrah, Tempranillo, Sauvignon Blanc y Torrontés. Hoy es mundialmente considerada como una de las bodegas elaboradoras de vinos de alta gama de Argentina; todo esto se debe al aprovechamiento de las ventajas competitivas de la tierra, las condiciones climáticas, la ubicación de los viñedos, la combinación de la tecnología y el conocimiento enológico tanto local como internacional.
El edificio de turismo recientemente inaugurado cuenta con restaurante y salones privados para degustaciones al final del recorrido de las instalaciones. Además se construirá cerca de la bodega un lujoso hotel-spa.