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UNA BODEGA LOCAL AMPLÍA EL NEGOCIO Y HARÁ VINO A TERCEROS

Una bodega local amplía el negocio y hará vino a terceros
Tiempo de lectura:
4 minutos

18/05/2012
A un valor de U$S 150.000 la hectárea, O. Fournier es la primera firma vitivinícola de Mendoza que apunta a este tipo de negocios. Los inversores se convertirán en socios. También harán un hotel.

Que una persona tenga un pequeño viñedo para que una bodega reconocida elabore ese vino es una tendencia entre inversores del mundo pero que no se había replicado en Mendoza, donde O. Fournier ha tomado la delantera. De este modo, se convierte en la primera firma local en dedicarse -por decirlo de algún modo- al negocio inmobiliario y ofrecer parcelas para, después, elaborar el vino de estos terceros.

El proyecto -que está siendo promocionado en el mundo por la reconocida casa Christie's International Real Estate y su representante en Argentina, Remind Group- se ubica casi en los mismos terrenos que la bodega posee en San Carlos, en la zona de Altamira, uno de los paradisíacos paisajes del Valle de Uco. A un valor de 150.000 dólares, se ofrecen 85 parcelas de entre una y tres hectáreas de vides, de las cuales sólo ocho tendrán una casa. Además, se prevé la construcción de un lujoso hotel.

Esta mínima cantidad de viviendas es una de las principales diferencias que el emprendimiento tiene con otros -estrictamente de corte inmobiliario- que han "proliferado" en el Valle de Uco. En estos sitios, los lotes de viñedos van acompañados de bellas casas y de una pequeña bodega común -entre otros amenities como canchas de golf- que elabora las uvas de los dueños de estos barrios privados de lujo.

Otra particularidad del emprendimiento es que los inversores se convertirán en socios vitivinícolas. De allí, el nombre de "O. Fournier Wine Partners".

Los socios pueden elaborar vinos a partir de sus propios racimos (entre los varietales propuestos por la firma) y con el nombre que elijan en las instalaciones de la bodega. También tienen la opción de vender la uva en otro lado o destinar la producción de su viñedo a engrosar la cantidad de botellas que salen -la mayoría hacia exportación- con la marca de O. Fournier.

Para que los dueños no piensen en los detalles del negocio y se dediquen a disfrutarlo, la administración y manejo del viñedo será realizado por la bodega. En este contexto, el socio optará por vender toda o parte de la producción obtenida con el objetivo de contar con un ingreso que cubra los costos y genere un retorno económico de entre el 4% y 8% anual en dólares.

"Los inversores incursionarán en el negocio de la mano de un probado equipo de enología", explican los responsables del proyecto quienes agregan que la marca ya es reconocida en el mundo, lo que agrega valor al proyecto.

La experiencia está destinada no sólo a quienes deseen resguardar y hacer crecer su dinero en un proyecto no convencional sino, sobre todo y según se declara en el dossier de prensa, al "público que quiera trascender la experiencia del consumidor, convirtiéndose en productor y elaborador de vinos Premium".

En una zona de las 300 hectáreas donde crecen las vides para elaborar los vinos de la marca, también se vislumbran algunos de los lotes donde ya se ven pequeñas plantitas (hay otros incultos, también) que tientan a posibles inversores y hasta a ocasionales visitantes a la bodega. Sucede que al lugar suelen concurrir turistas de todas partes del mundo que, en primer lugar, se enamoran de los paisajes del Valle y de Mendoza.

Además, José Manuel Ortega Fournier -dueño de la bodega- estima que el reconocimiento de la vitivinicultura argentina y, en especial, de la calidad enológica que se obtiene en las fincas valletanas influye en las decisiones de los inversores.

Por supuesto, el interés también se debe a que los valores que se manejan por estos lares son bastante más "económicos" que las cotizaciones en reconocidos sitios mundiales (como Napa Valley) con similares rendimientos de excelencia.

El hecho de que las parcelas se entreguen plantadas y con todos los gastos cubiertos hasta la primera cosecha es un aliciente más. Por el momento, brasileños, españoles y norteamericanos son algunos de los que más se han interesado en el emprendimiento.


Fuente: Diana Chiani - Diario Los Andes.


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