Hacia el año 2003, Kurt Heinlein, decidió recorrer la provincia de Mendoza en busca de un terruño para concretar un viejo anhelo: tener un viñedo propio. Luego de varios viajes y muchos kilómetros recorridos dentro de la provincia, encontró un lugar donde llevar a cabo su objetivo.
En el mismo nacimiento de San Rafael, custodiado por el Cristo que da la bienvenida a la ciudad y bendecido en una de sus orillas por el río Diamante, se hallaba el campo de sus sueños. Le basto recorrer brevemente, esa tierra virgen que llenaba a la vista con la imponente pre-cordillera para darse cuenta que la búsqueda había finalizado y que 330 has eran la recompensa.
Fue para el año 2005 cuando, asesorado por el Ingeniero Franco Lucchini, sembró sus primeras 20 ha con: Syrah, Malbec y Cabernet Sauvignon. Para que el proyecto se plasmara como se había soñado, se encomendó al enólogo Mauricio Lorca la tarea de hacer realidad en una botella, aquel sueño que había llevado sus años concretar y al cual la paciencia y perseverancia le habían elegido el nombre: "La Espera".