Un vino único. De extrema complejidad, a pesar de su juventud. Regala aromas frescos de hierbas y sutiles frutas rojas, que al cerrar los ojos uno puede perderse entre los pensamientos de montaña y de bosque.
La boca tiene una gran paleta de sabores, vislumbrando notas terciarias de un vino con la energía de un adolescente y la experiencia de un adulto. La textura permite sentir el lugar, con cierta rugosidad de gran fineza y elegancia. Su final es largo, profundo, casi eterno.