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ESTO ES LO QUE HOY SE DICE DEL VINO ARGENTINO EN EL MUNDO

Esto es lo que hoy se dice del vino argentino en el mundo
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10 minutos

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25/02/2016
En el último Argentina Wine Awards, periodistas, sommeliers y hasta importadores del exterior, dejaron plasmada su visión sobre la industria nacional.

Días atrás se desarrolló en Mendoza la décima edición del Argentina Wine Awards, el certamen que premia a los mejores vinos de exportación nacionales y que este año contó con la participación de 13 jueces internacionales y siete locales, quienes cataron a ciegas un total de 672 muestras.

Tras una intensa ronda de degustaciones, los jurados entregaron diez Trophies, cuatro Trophies regionales y 16 medallas de Oro. Además, se distinguieron más de 500 ejemplares con medallas de plata y bronce.

Lo interesante de este concurso -organizado cada año en la Ciudad de Mendoza por Wines of Argentina y la Corporación Vitivinícola Argentina- está en el análisis que pueda obtenerse al trazar una radiografía sobre las etiquetas que lograron la máxima distinción, dado que el grupo de jueces internacionales estuvo conformado por un amplio espectro de figuras, incluyendo sommeliers, Master of Wines, críticos, enólogos y hasta importadores.

Como parte del jurado del exterior figuraron el enólogo italiano Alberto Antonini, el crítico canadiense Anthony Gismondi, el sommelier sueco Goran Klinberg, la periodista de Hong Kong Jennifer Luk, el flying winemaker Paul Hobbs y el crítico chileno Patricio Tapia, entre otros.

En base a su criterio de elección, este certamen brinda algunas pautas de las últimas tendencias en cuanto a consumo, marketing y estilos de elaboración. Y además, permite anticipar algunos de los cambios que, en el corto plazo, podrán ir sucediéndose en los mercados mundiales.

Para reforzar estos conceptos, los jurados también formaron parte del seminario denominado “Creating the future” -que se desarrolló en el hotel Intercontinental de Mendoza y del que participaron más de 300 representantes de esta industria-, donde no sólo presentaron casos de vinos exitosos de Estados Unidos, Australia, Francia, España y Chile, sino que también trazaron algunos lineamientos sobre el panorama que se abre para el vino argentino en el concierto mundial. A continuación, Vinos & Bodegas presenta las siete claves que dejó el Argentina Wine Awards 2016 para entender qué es lo que el mundo está premiando y también lo que está esperando de la industria vitivinícola nacional.

1. Enamorados del Cabernet Sauvignon con sello nacional

Así como en ediciones anteriores la estrella rutilante había sido el Cabernet Franc, este año los jueces quedaron sorprendidos por la alta calidad que están logrando las bodegas nacionales de la mano del Cabernet Sauvignon.

Viña Cobos, por ejemplo, obtuvo un Trophy con su Bramare, en tanto que Salentein y Terrazas de los Andes se alzaron con medallas de oro gracias a esta variedad.

Durante el seminario, el enólogo Paul Hobbs destacó que “hay una gran oportunidad para la Argentina con los Cabernet de alta gama, dado que tiene un suelo y un clima apropiados para producir grandes ejemplares”.

Acto seguido, el experto remarcó que en Napa y Sonoma las mejores regiones ya están plantadas y que se ha vuelto excesivamente burocrático reconvertir viñedos o avanzar con nuevas plantaciones, lo que le confiere a la Argentina “una gran ventaja hacia el futuro“.

Hobbs fue más allá y señaló que “la Argentina incluso tiene mejores terruños para el Cabernet Sauvignon que cualquiera de esos dos condados en los Estados Unidos”.

“Hace más de dos décadas se decía que aquí no se podían lograr Malbec de buena calidad. Pero hoy las bodegas locales son líderes en Malbec, pocos se imaginaban que podían tener tanto éxito”, afirmó el enólogo, quien recalcó que llegó el turno de apostar fuerte por el Cab nacional.

2. El mundo premia la “terroirización” del Malbec

En los últimos años, varias bodegas han venido avanzando con un desafío muy ambicioso: dejar de hablar de Malbec como una variedad unidimensional para comenzar a hacer referencias al “lugar”.

El objetivo es que el Malbec pase a ser el hilo conductor para mostrar las diferentes facetas que puede dar un terruño determinado.

Así las cosas, la vitivinicultura nacional busca avanzar en la segunda etapa tras el boom que experimentó el Malbec en los principales mercados mundiales hace una década: la consolidación de una verdadera identidad.

De modo que el día que pase la “efervescencia” por esta cepa, los bodegueros son conscientes de que terminará prevaleciendo lo más importante: el terruño, que es único e imposible de recrear en cualquier otro lugar del mundo.

Y, de algún modo, los jurados celebran esta “terroirización” del Malbec, premiando a grandes ejemplares y de diversos estilos, provenientes de diferentes zonas productivas de la Argentina.

Así las cosas, entre los Trophy, los Regional Trophiesy los Oros, hubo numerosas distinciones para ejemplares de Vista Flores, Gualtallary, Agrelo, Las Compuertas y Barrancas (Mendoza), así como también de San Juan y Patagonia.

“El Malbec ya no es una noticia, pero la regionalidad del Malbec sí lo es”, afirmó Patricio Tapia.

3. Se siguen posicionando los blends

En ediciones anteriores del Argentina Wine Awards, los jurados internacionales ya venían poniendo el foco en la necesidad de comunicar y fomentar más los vinos de corte, como una forma efectiva de mostrarle al mundo que el país es mucho más que Malbec.

Y este criterio terminó primando en el medallero: Bodegas Salentein se llevó un Regional Trophy con su Númina Gran Corte. En tanto que El Porvenir de Cafayate, se alzó con un Trophy con su vino ícono, entre otras etiquetas premiadas.

Yang Lu, sommelier y director del área Vinos para la cadena de hoteles y resorts Shangri-La, afirmó que “se habló mucho de la promoción de los vinos argentinos en China pero creo que se apoyaron demasiado en el Malbec, lo cual es lógico porque fue una forma de encontrar un punto focal para empezar. Pero en el largo plazo, esto no es positivo. Tienen que empezar a comunicar más la diversidad y en esa dirección los blends que ofrece la Argentina, que son muy buenos, tienen una interesante oportunidad”.

4. El año del “redescubrimiento” del Semillón

Hay un dato paradójico: la superficie implantada con Semillón en la Argentina no para de retroceder. De hecho, en 2015 se registraron 784 hectáreas de esa variedad, un 25% por debajo del nivel que había en 2002.

Pese a este lento y paulatino ocaso, 2016 se convirtió en el año del “redescubrimiento” de esta cepa clásica y con mucha historia en el país.

Sin ir más lejos, el enólogo Matías Riccitelli pateó el tablero con su Ricctelli Old Vines Semillón, que obtuvo dos reconocimientos: se llevó un Trophy y también obtuvo el Regional Trophy como el mejor exponente de la Patagonia.

El día de la premiación, muchos se vieron sorprendidos de que esta variedad se haya consagrado en lo más alto, superando a los Sauvignon Blanc, Torrontés y Chardonnay.

5. Grandes ausentes: Bonarda y Cabernet Franc

Durante las últimas ediciones del AWA, si hubo dos cepas que supieron captar la atención de los jueces internacionales fueron Bonarda y Cabernet Franc. Su relevancia no sólo se notó en el medallero, sino que los distintos jurados internacionales, en sus exposiciones, dedicaban gran parte de su tiempo para hablar del buen futuro que tenían por delante estas cepas.

Sin embargo, este año ningún Bonarda o Cabernet Franc obtuvo Trophies o medallas de oro, quedando relegados a la plata o al bronce. Lógicamente, esto no significa que la Argentina no tenga un gran potencial por delante -especialmente de la mano del Cabernet Franc-. Pero no deja de llamar la atención que, tras el furor que habían despertado estas cepas en las últimas ediciones, este año prácticamente hayan pasado desapercibidas.

6. Los enólogos que trabajan en la Argentina y de los que el mundo habla

En base al listado de vinos premiados, el AWA 2016 dejó como grandes ganadores a un selecto grupo de enólogos:

-José “Pepe” Galante: el director de enología de Salentein se llevó un Regional Trophy y dos medallas de Oro.

-Matías Riccitelli: de la mano de su propio proyecto, Riccitelli Wines, conquistó el Regional Trophy y un Trohpy con su Semillón, así como también otro Trophy con un Malbec de la línea The Apple Doesn´t Fall From The Tree”.

-Paul Hobbs: fue uno de los hombres de la noche al alzarse con dos Trophies por un Malbec y un Cabernet Sauvignon de la familia Bramare. También, compartió cartel con Mariano Quiroga Adamo, enólogo de El Porvenir de Cafayate, bodega a la que Hobbs asesora y que cosechó un Trophy (por su ícono) y una medalla de Oro por su Torrontés Single Vineyard.

-Germán Berra: responsable de comandar enológicamente a Finca Flichman, Berra fue reconocido por Wines of Argentina como el enólogo joven del año. Además, obtuvo un Trophy por su Dedicado Malbec.

7. Se afianza la búsqueda de vinos “poco intervenidos”

No es nueva la tendencia por la cual más bodegas están avanzando en procesos de elaboración más “naturales“, con el menor nivel de intervención posible. Bajo esta premisa, más establecimientos han venido apostando por disminuir los plazos de crianza en barricas, bajar el nivel de tostados, evitar cosechar con sobremadurez y privilegiar otros materiales “nobles”, como el concreto.

En definitiva, este camino hacia la “modernidad”, no es más que un regreso a la “vieja escuela“, una vuelta a las raíces de lo que supo hacer hace un tiempo la vitivinicultura argentina.

En este contexto, los juradores premiaron la tendencia firme de alumbrar vinos cada vez menos intervenidos.

Durante el seminario, Tapia destacó la mayor influencia que están ejerciendo los sommeliers de un hotspot como Nueva York, ciudad que irradia gran parte de las tendencias que luego abrazan otros mercados de consumo.

En este sentido, marcó que los “hipsters del vino” están continuamente buscando rarezas y partidas muy limitadas.

“Les gustan los vinos no intervenidos, los vinos no maquillados. Los puntajes directamente no les interesan. Consideran que los puntajes corresponden a una visión que no comparten, no son referencia para ellos. De hecho, desconfian de las grandes bodegas, de las grandes corporaciones, creen que una bodega que hace muchos litros, no pueden algo bueno”, explicó el experto, quien recalcó que estos sommeliers que influencian a consumidores están “en busca de bodegas más artesanales”.

“¿Puede el vino argentino triunfar en un mercado enfocado en tendencias?”, se preguntó Tapia, a lo que respondió que “si uno está ahí es tomado más en serio en el futuro y la Argentina hoy está siendo respetada”.

Fuente: Juan Diego Wasilevsky. Editor Vinos & Bodegas iProfesional

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