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MENTA, LIMÓN Y... WHISKY

Menta, limón y... WHISKY
Tiempo de lectura:
6 minutos

04/12/2012
Los días de sol radiante son una ocasión ideal para disfrutar de un cóctel. Si lo primero que viene a la mente es algo rico y refrescante, el whisky puede ser una alternativa.

Aunque se crea que el whisky aporta calor, también puede ser refrescante. Esta bebida de alto porcentaje alcohólico está asociada al invierno y a tragos clásicos y fuertes como el Old Fashioned o el Manhattan. Ligado a la historia y la tradición, nombrado en canciones y películas, el whisky es infaltable en la barra profesional u hogareña. Los hay ligeros, como el irlandés, variedad de elegantes, como los Single Malts, y menos tradicionales, como los de Japón o España. Si bien la elección del tipo de whisky se basa en el gusto personal, una cosa es cierta en cualquier caso: se puede beber de muchas formas y ese es uno de los aspectos más atractivos de este destilado. En cócteles frescos y ligeros, se presenta como una opción para aquellos que se inician en su consumo y no se atreven todavía a beberlo solo o con hielo.

Como pasa con muchas otras bebidas, en la variedad está la clave. Hay distintos tipos de whisky. Se diferencian por la materia prima (cebada, trigo, centeno o maíz) y por el lugar de procedencia (Escocia, Irlanda, Canadá y Estados Unidos). Los perfiles aromáticos también varían según la materia prima, los procesos de elaboración y el añejamiento; las notas a humo y turba son las más características en los whiskies de Escocia e Irlanda, que se añejan en barricas de roble usadas, y los aromas a miel o caramelo, incluso banana, en los de Estados Unidos, donde las barricas pueden ser nuevas o tostadas. Los whiskies estadounidenses tienen su propia denominación según su origen, e incluso otra forma de escribir la palabra: whiskey. Los dos más conocidos son el Bourbon y el Tennessee whiskey, que deben su nombre a los condados de los que provienen. Justamente en estos condados del sur de Estados Unidos, durante el siglo XIX se comenzó a mezclar el Bourbon con hierba buena, azúcar y agua y a servirlo sobre hielo; se logró así una versión refrescante de esta bebida para armonizar las carreras de galgos y sobrellevar las tardes de intenso calor. Así nació uno de los cócteles con Bourbon más deliciosos: el Mint Julep. Tradicionalmente se servía en vasos de plata o peltre, que se escarchaban por acción de la bebida fría, por lo que se tomaban de sus extremos superior o inferior para evitar transmitirles el calor de la mano. Hoy podemos disfrutar de un Mint Julep en casi todas las barras de Buenos Aires, servido en vasos de vidrio de tipo old fashioned y la receta prácticamente no ha sufrido variaciones.

Algunos de los mejores bares de Buenos Aires, como Oak Bar, 878, Doppelgänger o Frank's Bar, dan un lugar importante en sus cartas a los cócteles clásicos y, además del Mint Julep, podemos encontrar en su selección Whisky Sour o Whiskey Sour, a base de Bourbon, jugo de limón y azúcar. Si bien la historia de este cóctel tiene más de una versión, la primera mención al Whisky Sour se encontró en un diario de Wisconsin en 1870, pero también se escribió sobre él en la Universidad de Cuyo muchos años después, donde se registró que Elliot Stubb, en su bar del puerto de Iquique (Chile), buscando combinaciones atractivas que ofrecer, mezcló whisky con jugo de limón y azúcar, batió y se enamoró al instante del resultado, y proclamó al Whisky Sour su trago de batalla y su favorito. Tradicionalmente, se decoraba con media rodaja de naranja y una cereza al marraschino, pero hoy unas gotas de bitter Angostura son suficientes y aportan una gama de aromas herbáceos que se unen perfectamente al perfil ácido y los sabores cítricos del cóctel. Aunque la receta original no lleva clara de huevo, en general se agrega para lograr una espuma cremosa y consistente. Para los amantes de los aromas ahumados y de los whiskies más secos, se lo puede pedir con whisky escocés, aunque no sea la forma tradicional de prepararlo. Y si a esta altura de la lectura no le dieron unas ganas incontrolables de salir a beber tragos con whisky, el siguiente lo logrará por ser el más simple y fácil de preparar de los tres. Lynchburg Lemonade es un cóctel a base de Jack Daniel's Tennessee whiskey, sour mix (jugo de limón y almíbar) y gaseosa de lima-limón. Su nombre deriva de la ciudad de Lynchburg, Tennessee, hogar de la destilería de Jack Daniel's y fue creado en Alabama en los ochenta por el dueño de un restaurante. Se lo puede pedir en las mejores barras, pero también es ideal para preparar en casa, en forma individual o en jarra, para acompañar comidas ligeras o sándwiches. Con estas sugerencias y pautas en mente, sólo resta salir y beber.

Para ponerlo en práctica

Para disfrutar del whisky, Frank's Bar es un buen lugar. Opera bajo el lema "Please don't tell" (Por favor, no contar) y es una versión moderna de los establecimientos clandestinos que surgieron durante la Ley Seca en Estados Unidos. Para ingresar, hay que descifrar la contraseña semanal mediante pistas que se publican en las redes sociales. En un ambiente que parece sacado de una película de antaño o de un libro de F. Scott Fitzgerald, el equipo de expertos bartenders, comandado por Sebastián García, prepara una original selección de cócteles clásicos. Se puede pedir un Mint Julep, dulce y refrescante, decorado con un ramillete de menta, que realza los aromas. Para los que prefieren los sabores ácidos y vibrantes, el Whisky Sour servido con unas gotas de bitter al final es ideal. El Kentucky Tea, combinación de Bourbon, Ginger Ale, limón y azúcar, es perfecto para los que prefieren las burbujas y un sabor diferente. Arévalo 1445, 4777-6541.


Fuente: Victoria Massaro - El Conocedor.


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