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EL ENOTURISMO, UNA ACTIVIDAD EN CRECIMIENTO

El enoturismo, una actividad en crecimiento
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06/07/2012
El turismo vitivinícola es una actividad que ha tenido un crecimiento exponencial a nivel local. Las 170 bodegas que reciben a turistas en el país, de las cuales 107 son de Mendoza, receptaron el año pasado más de un millón de visitantes. Debe apoyarse, desde el nivel oficial, este tipo de actividades porque el derrame de los beneficios llega a todos los mendocinos.

Si bien en Mendoza es una actividad relativamente reciente, el turismo vitivinícola cuenta con la suficiente experiencia a nivel mundial como para ubicarlo dentro de las actividades con mayor crecimiento en las últimas décadas. Cada país adaptó el enoturismo a sus características particulares. En Francia, por ejemplo, Burdeos se ubica como "la ciudad" del vino.

Allí se concentran los lugares de alojamiento y desde allí se organizan contingentes para visitar los antiguos y famosos châteaux. En Estados Unidos funciona un denominado "tren del vino" que va recorriendo las principales bodegas de Napa Valley. En España, Portugal e Italia se publican mapas especiales en los que, además de figurar las rutas y los lugares geográficos, se adjunta una cartilla en la que se insertan las bodegas y los restaurantes y hasta en Brasil, pese a su escasa actividad vitivinícola, se han construido hoteles, adjuntos a las bodegas.

En Mendoza la vitivinicultura con inserción internacional tiene una vigencia de poco más de dos décadas y es a partir de ese cambio que la incorporación del turismo a la actividad cundió rápidamente entre los bodegueros locales. Con fuertes inversiones, adaptaron sus bodegas para, paralelamente a la actividad enológica, poder recibir visitantes. Así entonces, actualmente los turistas no sólo pueden recorrer las bodegas para conocer cómo se elabora el vino, sino que también pueden participar de degustaciones, almorzar y hasta pernoctar.

De acuerdo con los datos que posee Bodegas de Argentina, en nuestro país son 170 las bodegas que cuentan con posibilidades de recibir visitantes, de las cuales 107 están en Mendoza. Según las estadísticas, en 2011 fueron 1,1 millón de personas las que recorrieron las bodegas de todo el país. Para algunos, la visita a las bodegas si bien no es rentable, sirve para reafirmar la marca de sus vinos. Para otros, les otorga un recurso económico más, en razón de que quien concurre a la bodega sale comprando algunos de los productos o almuerza en su restaurante. A modo de ejemplo, podemos señalar que una sola de las bodegas recibió el año pasado a más de 40 mil visitantes.

Si miramos la situación a futuro, las posibilidades de ampliación del turismo enológico son incalculables. De allí que no genere sorpresas el hecho de que en Córdoba -una provincia con profundo conocimiento en la actividad turística- existan ya iniciativas destinadas a captar ese tipo de visitantes, construyendo hospedajes en micro bodegas que cuentan con viñedos de poco más de una hectárea o que en Mendoza empresarios extranjeros estén dispuestos a invertir más de 11 millones de dólares en dos desarrollos enoturísticos: uno en Cacheuta y el restante en el Valle de Uco.

Gran parte del crecimiento turístico de Mendoza se debe a la iniciativa impulsada por el sector vitivinícola. Es por eso también que desde el sector oficial debe continuar el apoyo hacia ese tipo de iniciativas, mejorando y manteniendo la infraestructura vial que contemplan los caminos del vino, así como las actividades que se desarrollan a lo largo del año porque el beneficio alcanzará no sólo a las bodegas sino que el derrame que produce el turismo alcanzará a todos los mendocinos.


Fuente: Diario Los Andes.


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