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VINOS DEL TUCUMÁN: LA NUEVA "JOYA" DE LA VITIVINICULTURA ARGENTINA

Vinos del Tucumán: la nueva "joya" de la vitivinicultura argentina
Tiempo de lectura:
8 minutos

05/09/2012
La experta Dolores Lavaque de Velasco, directora de Stg, explica por qué las bodegas tucumanas están captando cada vez más la atención de los consumidores.

Con fuerte historia pero hasta ahora con muy diferentes grados de conocimiento por parte de consumidores, distribuidores, periodistas especializados y sommeliers, los vinos que se producen en la provincia más pequeña del país salen a mostrar lo mucho y bueno que los identifica.

El pasado 1 de agosto se cumplió un año de la constitución de la Cámara de Bodegas y Viñedos del Tucumán y, haciendo un alto honor a este primer aniversario de la mano del IDEP (Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán) y el Ente Tucumán Turismo, se ha presentado la marca que de ahora en más identificará a los vinos producidos en la provincia bajo la cual se darán a conocer sus bondades, en el marco de un plan estratégico que se instrumentará de aquí a 2014 y que incluirá una Ruta del Vino de la provincia.

De esta manera, se espera el surgimiento de un polo de desarrollo económico apoyado en la producción vitivinícola y con una fuerte articulación con el turismo, dando difusión a la producción local y sumando a Tucumán a la Ruta del Vino a nivel nacional, posicionándola como un destino tanto para el turismo local como extranjero. La zona de los Valles Calchaquíes de la provincia cuenta hoy con cinco bodegas, cada una de las cuales ofrece entre dos y ocho etiquetas y unas veinte variedades de vinos.

Las condiciones de clima, suelo y altura, y la disponibilidad de pura agua de deshielo para el riego, dan lugar a una producción de la más alta calidad que espera obtener mayor conciencia por parte de los consumidores y agentes vinculados a la industria. A continuación quisiera compartir algo de la historia y las notas relevantes de la identidad del vino tucumano, único como el terruño del cual proviene.

Algo de historia

Para muchos puede significar toda una novedad, pero los viñedos en la zona tucumana de los Valles Calchaquíes se plantaron desde el siglo XVI y ya desde fines del siglo XIX se elaboran vinos para el mercado. Es decir que Tucumán es una provincia con una tradición vitivinícola de 130 años que se inició principalmente con la variedad Criolla Chica.

Hoy las variedades implantadas en la provincia son Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Sirah, Tannat y Torrontés, que dan vinos de alta calidad y muy concentrados.

El terroir presenta condiciones únicas gracias a su imponente altura -que no baja de los 1.700 msnm y que, en algunos puntos, supera los 2.500 msnm-, la fuerte influencia del sol, que está presente 350 días al año, los vientos suaves que soplan constantemente de Norte a Sur y su suelo franco arenoso, permeable y profundo, junto con una enorme amplitud térmica.

Los vinos que se producen en esta zona son un fiel reflejo de su origen: presentan colores profundos y brillantes, donde predominan el rojo rubicundo en los tintos y el amarillo brillante y verdoso en los blancos con aromas simples y especiados y fuerte presencia de frutos rojos y pimientos junto con sabores dulces, frutados y maduros con el equilibrio justo de alcohol. Los vinos tucumanos son vinos fuertes y estructurados.

Los viñedos se trabajan con una modalidad orgánica, con abonos naturales de guano y aporte de residuos orgánicos de otras producciones agrarias y las conducciones utilizadas son en parrales para las variedades blancas, para evitar la exposición directa al sol, y en espalderos para las tintas.

El agua para el riego por goteo se obtiene de pozos semisurgentes de aguas profundas ubicados entre los 80 y 200 metros, y el riego por manto con aguas provenientes de vertientes de las Altas Cumbres del Cajón que es conducida por canales de piedra revestido, es decir, se utiliza agua de deshielo.

Una región resumida en una botella

En cuanto al vino tucumano, en la mayoría de casos el terruño prevalece por sobre el varietal; en parte por el poderoso marco geográfico, que gracias a las características antes mencionadas generan una uva rígida y fértil, pero también por la modalidad orgánica con que se trabajan los viñedos, aprovechando residuos orgánicos de otras producciones agrarias y abonos naturales del guano. También influyen las bajas dosis de agua que se aplican durante el riego en pos de resaltar la influencia del suelo.

Como señalamos, las variedades implantadas son Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah, Tannat, Bonarda y Torrontés, las cuales generalmente se utilizan para la producción de vinos jóvenes, aunque también presentan potencial para evolucionar positivamente tras una guarda corta.

Son varietales fuertes y versátiles, de elevada intensidad aromática que revela en nariz la identidad de la región. En muchas ocasiones, poseen una alta graduación alcohólica en comparación a vinos de otras regiones, lo cual los hace más estructurados y los dota de una personalidad distinta.

Son vinos aptos para maridar con la variada oferta gastronómica regional, que incluye platos tradicionales como la humita, el locro, la empanada tucumana, los quesos de vaca y de cabra, y el asado con cuero. Pero que también encajan perfectamente con platos de otras procedencias como pueden ser las carnes rojas asadas, guisados, cocina de olla y carnes a la parrilla en el caso de los tintos; y carnes blancas, mariscos y cocina asiática para los blancos.

Turismo: naturaleza maridada con historia

La provincia del Tucumán tiene un especial atractivo turístico debido a su gran cantidad de áreas protegidas y selvas vírgenes, motivo por el cual ha sido bautizada "El Jardín de la República".

Esta belleza natural, sumada a la rica historia cultural que conjuga la herencia aborigen, el legado colonial español y jesuítico, el apogeo intelectual de la generación del '80 y un floreciente presente de intensa vida social, artística y académica, convierten a la provincia en un destino obligado para cualquier amante del turismo gracias a la versatilidad de ofertas disponibles para el visitante.

La zona vitivinícola tucumana también se ha convertido en una piedra angular del rubro turístico gracias a su fácil acceso, y a sus variadas y florecientes propuestas. Las bodegas se encuentran sobre la popular Ruta 40, a 180 km de la capital provincial. Allí se ofrecen visitas con degustaciones de vino y paseos arqueológicos a tesoros dejados por los antiguos habitantes tales como Pichao, Ruinas del Cóndor Husi, Talapazo y Rincón de Quilmes.

Gracias a los extraordinarios paisajes naturales, enriquecidos por el trabajo humano, la zona bodeguera es uno de los atractivos turísticos más seductores de una provincia que concibe en su atmósfera lo mejor de la Argentina.

La marca

Con tan sólo 22.524Km², Tucumán es la provincia más pequeña de Argentina; aún así, es la más poblada del Noroeste del país.

En ella coexisten riquezas naturales y culturales que componen algunas de las mejores postales de nuestra nación, producto de la influencia cultural que ha empapado a la provincia incluso desde antes de ser delimitada y nombrada como hoy la conocemos.

La densidad en cuanto a población pero también en cuanto a recursos, a paisajes, y a riquezas culturales es uno de los signos que distingue a esta provincia norteña, y un dato relevante a la hora de trabajar sobre la identidad de una marca tucumana.

La identidad de la marca Vinos del Tucumán fue diseñada por el equipo creativo de Consultora Stg, en base a claros objetivos estratégicos. La misma comunica en primera instancia la identificación de la provincia como productora vitivinícola, asimilando la silueta de su trazado político con un racimo de uvas, donde las variedades tintas y blancas son expresadas a través del uso del color.


El diseño de la marca a su vez comunica la intensidad de recursos a partir de los puntos, rasgo característico de la provincia al que hacíamos referencia, y a la vez una imagen abstracta de los cerros tucumanos que dominan el paisaje de la zona de producción bodeguera, de una enorme belleza natural y gran atractivo para los viajeros, todo lo cual sintetiza el espíritu y el porvenir, prometedor por cierto, de los vinos tucumanos.


Fuente: Dolores Lavaque de Velasco - iProfesional.


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