El 100% de los racimos se echan enteros en el huevo de cemento para que se produzca una fermentación alcohólica dentro del grano, lo que se conoce como maceración carbónica. Con esto se logra mucha intensidad aromática y carácter.
Luego de la fermentación alcohólica, se prensan los racimos y el vino extraído se une con el vino gota.
Se vuelve a llenar el huevo en donde permanece al menos 6 meses.
El embotellado se realiza directamente del huevo a la botella, sin ningún tipo de intervención para estabilizar o filtrar el vino.
ENÓLOGO
Juan Pablo Michelini - Matias Michelini
PAÍS
Argentina
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