Las uvas de Prosecco se cultivan en la región del Véneto, en el noreste de Italia. De estas uvas proviene un vino suave y afrutado con aroma característico.
Sperone selecciona cuidadosamente las mejores uvas. Las uvas seleccionadas le dan al Prosecco una espuma brillante, un color dorado suave con una abundancia de burbujas finas y elegantes, lo cual es un signo de calidad excepcional.