Flor Silvestre toma el nombre de las flores que comenzaron a brotar de la tierra cuando empezamos a trabajar de forma orgánica nuestros viñedos.
Como un proyecto que respeta el dualismo de ser parte de una historia familiar, de viñedos antiguos, sumado a la libertad como motor de las emociones. A esto lo llamamos impulso vital, y es el que nos empuja a llevar adelante este proyecto.