En 1998 concretamos nuestro sueño al fundar Achaval-Ferrer sobre la base de dos principios bien sólidos, la búsqueda de la calidad en todos nuestros productos y el respeto por el terroir.
Interpretamos entonces que el potencial de la calidad de la Argentina podía llevarse a niveles acordes con la personalidad extrema de su tierra, la cantidad de sol y la rareza de sus viñedos antiguos de pie franco, casi exclusivos en el mundo vitivinícola actual.
Hoy, podemos decir que estamos felices de pertenecer a este proyecto y compartir con ustedes la pasión por el vino.