Nescafé nació en Suiza en 1938. Su origen se remonta a 1929 cuando Brasil, tras la crisis económica, pidió ayuda a Nestlé para procesar sus enormes excedentes de café. El químico Max Morgenthaler lideró siete años de investigación hasta crear un polvo soluble que conservaba el sabor original.
Tras descartar la idea inicial de crear pastillas de café, Morgenthaler descubrió que añadir carbohidratos al extracto de café permitía preservar tanto el sabor como el aroma, dando lugar a la fórmula del café soluble. El nombre comercial surgió de la combinación de las palabras Nestlé y café.
La marca se lanzó oficialmente en Suiza el 1 de abril de 1938. Su éxito a nivel mundial se consolidó durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), ya que el café soluble se convirtió en una bebida esencial en las raciones de los soldados aliados por su practicidad, peso ligero y facilidad de preparación.