La historia de Kadoya se remonta a Japón en 1858, cuando se fundó Kadoya Mills en la isla de Shodoshima, comenzando la producción y venta de aceite de sésamo, un producto con siglos de tradición en el mundo culinario asiático, destacando por métodos artesanales como el tostado lento para su aceite aromático y prensado en frío para su aceite puro, ofreciendo sabor y calidad a nivel mundial.