Todo comenzó en 2018, cuando la cuarta generación de Manzur decidieron cumplir el sueño de su abuelo Pedro y dedicarse al vino. Él era hijo de Boutros El Bayeh, que llegó a la Argentina desde El Líbano en 1926. Por esos vericuetos idiomáticos, acabó siendo rebautizado como Pedro Manzur (“Mansour” era el nombre de su padre).
Su hijo -Pedro, igual que el padre- se estableció en la Quebrada de Humahuaca en los años 60. Recién en 1971 pudo adquirir la Finca Ollantay de Maimará, donde se dedicó a sembrar verduras, comprar de las huertas vecinas y organizar una red de venta a terceros. Soñaba con hacer vino, pero nunca lo concretó.
Son sus nietos -acompañados por su padres, Daniel Manzur y Fernando Manzur- los que enfrentaron la reconversión, plantaron viñas de Malbec, Cabenet Franc, Chardonnay, Sauvignon Blanc, entre otras cepas, e invitaron al enólogo Matías Michelini a ser parte del equipo.