Nuestra familia se instaló en la provincia de Tucumán a principios del siglo pasado con el sueño de paz y prosperidad de todo inmigrante. En esas ricas tierras del norte argentino descubrieron y se apasionaron con el cultivo de caña de azúcar.
Gracias a su profundo compromiso y convicción de trabajo, lograron convertirse en una de las empresas más importantes del norte argentino.
Hoy, casi un siglo después, retomamos ese espíritu y los sueños de nuestros ancestros, viendo crecer nuestras nuevas raíces en la tierra de los mejores vinos de Argentina.