Calingasta en lenguaje nativo quiere decir "El pueblo de Calin". Los lugareños hablan de él como quien fue el jefe de la montaña, amo y señor de la cordillera.
Un día Calin decidió que era momento de retirarse en la montaña para descansar y recuperar energías.
Bodegas del Carmen se asentó allí donde Calin vivió sus momentos más significativos, cultivando la vid y logrando vinos con carácter, finos y de gran sabor.
Se dice que por las noches en Calingasta aún se puede escuchar su voz, un suspiro de agradecimiento por el amor con el que se trabajan las tierras.