La historia de este licor comenzó con una tradición poblana de los años 20. Se hacía artesanalmente por la Familia Reyes a partir de uno de los ingredientes más característicos del Estado: el chile ancho, resultado de la metamorfosis que tras secarlos al sol por unos días, experimentan los chiles poblanos.
La receta de los Reyes fue rescatada en 2012 por Casa Lumbre, una empresa creada por emprendedores mexicanos, quienes indagaron sobre el menjurje para después perfeccionarlo y convertirlo en aquel exquisito licor cuyo sabor atemporal, con toques nostálgicos, es capaz de trascender cualquier momento, estación y geografía; pensado para disfrutarse tanto solo como mezclado; de aperitivo o digestivo.