Después de haber comprado la pequeña finca, nos hemos dedicado con mucho amor y pasión a la construcción de la infraestructura. Hemos plantado 8,25 hectáreas de viñedo y 1,5 hectárea de nogales. Con la ayuda de nuestra gente hemos creado nuestra finquita de la nada. (nuestro lugar en el mundo).
Ahora estamos muy contentos con nuestras: seis hectáreas de Malbec, con una hectárea de Torrontés y una hectárea de Merlot. Las uvas que producimos, se transforman en nuestros vinos en una bodega moderna cercana.
Nuestra próxima tarea es de construir nuestra bodega. Un verdadero desafío tan lejos de la civilización.