Highland Park se hace hoy en día con la misma convicción e integridad, los mismos estándares de precisión, que desde 1798.
La actitud establecida en Highland Park es cuidar la tradición en lugar de la novedad. Esto no quiere decir que la destilería se ha quedado atascada en el tiempo pero la innovación sólo se utiliza cuando hay un verdadero beneficio para el whisky.
Este enfoque representa de alguna manera el atractivo de Highland Park que se convirtió en la mejor espirituosa en el mundo. Este galardón que no fue una casualidad (ya que conseguimos repetir la hazaña en 2009 y 2013), se basa en una tradición ininterrumpida de whisky, que se remonta más de 200 años.
Highland Park es sin duda el whisky de malta más respetado en el mundo. Como todos saben, el respeto se tiene que ganar; nuestra tradición de destilación, la atención al detalle y la honestidad se han combinado para lograr precisamente eso.