Para la producción artesanal de pequeñas partidas, los botánicos se maceran durante dos días en una solución hidroalcohólica. Finalizada la maceración se retira la materia vegetal y se vuelca el líquido pleno de aromas y sabores al caldero del alambique.
Tras una lenta destilación que cuida la extracción de todos los perfumes, el resultado se hidrata hasta alcanzar la graduación alcohólica deseada y reposa durante días para homogeneizar e integrar todos los componentes de nuestra espirituosa bebida.