En el año 2002 Santiago Santamaría y su esposa Clarisa Aristi deciden mudarse desde su ciudad natal a Lujan de Cuyo para comenzar un proyecto vitivinícola familiar.
Atraídos por la cultura de Mendoza y los imponentes paisajes, se animaron a incursionar en este maravilloso mundo del vino. Desde entonces están haciendo vinos reconocidos internacionalmente.
En el 2010 junto a Tom Conel, quien comparte la misma pasión fundan Calamaco con el objetivo de hacer vinos que reflejen la identidad del terruño que los ve nacer y el cariño de la gente que los crea.